La delincuencia es una enfermedad. ¿Y las causas?

Sí, es una de las afecciones que padece la sociedad dominicana, que obviamente tiene poderosas razones en su base, y que son las que en realidad se deben combatir, para liberarla del gran mal derivado.

Nada se puede erradicar cuando es superficialmente tratado. Primero, hay que identificar y concienciarse sobre las razones que motivan. Aquí solo se recomienda y se hace amarracos con respecto al producto final; pero, se ignoran por completo los materiales incluidos para su elaboración – causas -, como los fabricantes mismos que intervienen; además, los mercadólogos que complementan, y promueven su uso.

Los personajes que participan están identificados: políticos desaprensivos y corruptos en ejercicio. Y, para completar, un sistema de justicia inoperante, en términos de administración y aplicación, cuyos actores procuran encubrir, o solapar a los infractores de las leyes, con el concurso de los llamados seudos auxiliares, los abogados, que su mayoría, por cuartos se venden al mejor postor, sin reparar en las consecuencias.

La delincuencia en este país se tiene que combatir, atacando primero las provocaciones dolosas – acciones punibles de todo tipo, que se quedan sin sanción alguna -, y que inducen desde las altas esferas gubernamentales, como de los poderes económicos que patrocinan politiqueros deshonestos, tigueres con saco y corbata, que van al Estado a delinquir, y hacerse ricos a como dé lugar.

Esas son las causas principales de la terrible enfermedad llamada “delincuencia”. Y, como no se les quiere ver, como tampoco enfrentar, el mal nunca tendrá cura.

 

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