La mayor epidemia en Dominicana

 

¡Sí, es indudablemente la política mal concebida! Ese ejercicio, desde hace ya mucho tiempo entre nosotros, se ha concebido como sinónimo de comercio, burdo negocio, corrupción, impunidad, tráfico de influencia, apatía hacia lo institucional, etc.

En su conjunto, esos flagelos de mucha consideración, representan la enfermedad epidemiológica más grande que padece el pueblo dominicano; y, sin medicación aparente, a menos que pueda aparecer de repente un coronel que se quiera casar con la gloria, tal decía el extinto líder político nacional, doctor José Francisco Peña Gómez, que trace los caminos, y obligue a transitar por ellos, so pena de ser aplicado el régimen de consecuencia debido.

Todos los males locales se originan en el ejercicio de esa distorsionada actividad hoy entre los dominicanos, que se ha llevado de encuentro todo lo ético-moral, y el respeto a lo institucional que otrora caracterizaba al país.

Con los mismos vientos huracanados de la politiquería interna, han volado la idiosincrasia casi por completo de la gente aquí; la corruptela estatal, como la impunidad relativa, se han enraizado localmente, tales plantas típicas de esta tierra caribeña; y, los símbolos patrios, conjuntamente con la soberanía nacional, los han pisoteado sin reparo alguno.

Debe ser tema de reflexión, durante esta “Semana Mayor”, aunque ya nada más le quede el nombre, en vez de estarse pensado en vacacionar, “playeos” y romerías, hasta cuándo, ¡SEÑOR!, tendremos que estar soportando esas desgracias! ¿Faltará mucho?

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