¡Razones para pedir así!

Reparando en las porquerías artísticas que se gasta este país a nivel local, caracterizada principalmente por la llamada música urbana, con las actuaciones de exponentes que tanto dejan que desear, en términos de formación y calidad; gente de muy baja “ralea” innegable, en su mayoría, interpretando pensares y el accionar cualquierizado del tigueraje femenino y masculino de sus barrios, los que son “batatas” en otros lugares tienen que venir acá a saciar la sed nada más entretenedora de momento de los dominicanos, y es obvio que aprovechen la ocasión, para pedir hasta un pedazo de cielo, utilizable durante su estadía en el país,  Se venden como si en verdad fueran cosas que sirvieran.

Las exigencias son extremas, según se publican en la prensa local, por parte de los pseudo artistas, con perfiles más que cuestionables algunos, de prostitutas con nivel socio-económico, degenerados a todas luces, y consumidores de drogas, entre otras cosas.

Ahora, peores son los llamados empresarios artísticos dominicanos, que no saben aquilatar, o lo hacen por otras circunstancias, y que desde hace tiempo ya vienen contratando cualquier basura, con rarísimas excepciones, para presentarla en el país, mercadeándole como luminosa estrella del arte, que muchos conocedores en realidad del género entre nosotros, según expresan, ni que les paguen, van a verle actuar.

Hay que reparar en cuánto piden aquellos “voceadores en tarimas” para venir al país, poniendo así en evidencia clara dos cosas: el concepto de indios que se tiene de nosotros en el exterior; como, la connotada mediocridad artística que se verifica en Dominicana. ¡De ahí tales osadas extravagancias condicionantes!

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