Lambones con “L” mayúscula

¡Qué amplia es esa laya en Dominicana! Cuántos se prestan en este país a estar loando personas, que hasta pronunciar sus nombres se hace asqueante. Gente que no tiene mérito alguno, y que sí ha sido arquitecta de maniobras dolosas en contra de esta sociedad, y luego se han burlado impunemente de la misma. Qué ha sido premiada con un fuerte ropaje cobertor, para que ningún aguijón, por fuerte que sea, pueda penetrar hasta ella.

Qué penoso resulta el escuchar en este país a tantas bocinas pagadas, tratando de tapar actos deleznables, provenientes en su mayoría de la clase política nacional; acciones que a todas luces se tornan indefendibles, pero que encuentran padrinos a granel entre nosotros, que las santiguan sin reparo algún.

¡Qué tan cuestionable actitud esa!, que en ocasiones adoptan personas que se jactan de ser preciados intelectuales; y, que a veces en reúnen tales condiciones, por lo que más sorprendentes resultan aún sus actos de loabilidad bochornosa.

Claro, algunos lo hacen por cuartos inmediatos, mientras que otros aspiran al otorgamiento de prebendas futuras, o la designación en determinados cargos públicos, donde se guise bien.

Por la razón que sea, es algo que se reporta más que vergonzoso, y que pone claramente en evidencia hasta donde ha descendido el nivel ético-moral de los dominicanos. Ni cuando Trujillo, que por obligación había que hacerlo, el lambonismo alegre era tan marcado, tal lo es ahora. En el presente, sí que se rompe el “lambonimetro”, cuando se trata de medir esa “herramienta. ¡Qué involución innegable!

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