Necesitamos Presidentes con sentido comun

Sergio Forcadell

Por: Sergio Forcadell

No sé si ustedes estarán de acuerdo conmigo, pero me parece que lo que necesita el país, con mucha urgencia, y por ende, todos atribulados sus paisanos, son presidentes que tengan grandes dosis de sentido común, conceptuándolo éste como hacer las cosas que consideramos como lógicas, normales y correctas, en lugar de las ilógicas, anormales e incorrectas.

Por ejemplo, si usted va por la calle, cruzar por donde hay semáforos y rayas “cebras” para peatones, es lo lógico. Lo ilógico es cruzar  por donde no las hay y exponerse a que un camión lo deje mas plano que un sello de correos empapado no en agua o saliva, sino en propia sangre. Como también es ilógico meter el dedo en la boca de un cocodrilo para ver si muerde, salvo que lo haga para que le llamen en lo adelante ¨el cuatro dedos¨ o el ¨sin mano¨.

En el ámbito político, por ejemplo, lo ilógico de produce más, muchísimo más, que lo lógico. Por ejemplo, es lógico pensar que un gobierno fuerte tenga una oposición firme, que le plante cara y lo freneo o modere ante cualquier exceso de poder, y es ilógico que la oposición citada esté de vacaciones permanentes en el país de la Nada. O también firmar contratos con empresas multinacionales que, en lugar de beneficiar a la colectividad, la perjudique teniendo que pagar al final los platos rotos, por valor de mucho miles de millones de pesos que tanto se necesitan para necesidades sociales.

Estos ejemplos, a primera vista son bastante ramplones, parecerían ser de cajón, o también cosas del amigo Perogrullo, sin embargo, en la realidad de cada día se producen tantas ¨ïlogicidades¨, al por mayor y al detalle, y de todo tipo,  que uno llega pensar que lo lógico es ilógico y lo ilógico es lo lógico, como si la capacidad de entendimiento dejara paso a la tergiversación de lo racional.

Por eso, creemos que, más que presidentes con una larga carrera política, que hayan ejercido de senadores, diputados, alcaldes, o cualquier otro cargo oficial, que posean grandes inteligencias, o grandes fortunas para comprar conciencias, o que estén dotados de un pico de oro capaz de embelesar o hipnotizar a las masas votantes, deberían ser personas normales, con amplias dosis de sentido común, oficinistas, fruteros, plomeros, agricultores, personas que digan, por ejemplo de más ejemplos ¨las retirados o jubiladas no pueden quedar fuera de la Seguridad Social ni recibir pensiones miserables, puesto que en la vejez es cuando más arrecian las enfermedades, y con el dinero que les dan para vivir no les alcanza ni para un triste pote de aspirinas¨.

De los diez y pico de millones de dominicanos que sobrevivimos en estos momentos, por los menos cinco o seis docenas de ellos deben tener una buen dosis de sentido común, sería cuestión de buscarlos, con ayuda de una lupa si es necesario, y elegir entre ellos el que demuestres más normalidad. El que diga y cumpla cosas como ¨al pan, pan, y al vino, vino¨. O que ¨es preferible el bienestar de todos al de sólo un grupo de corruptos¨. O “ robar es un delito y hay que pagar condena y restitución por ello¨ Repetimos: decir y hacer esas sentencias simples y claras, aunque puedan ser dificultosas.

Después de ver tantos disparates en la vida cotidiana y en la política, uno comienza a entender de verdad del dicho de que el sentido común es el menos común de los sentidos. Lamentablemente, parece ser cierto.

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