Necesidad de un verdadero líder conductor en el “Movimiento Verde”

Por: Rolando Fernandez

Toda corriente ciudadana, con propósitos reivindicativos en firme, necesita de alguien con condiciones óptimas que la encabece, para dirigir con firmeza y voluntad sentida, las acciones hacia el futuro que las circunstancias impongan emprender.

Claro, aunque con determinada sapiencia política, no necesariamente tiene que considerársele como tal, sino más bien ser una persona que se identifique plenamente con los propósitos que se persigan en términos grupales, y en capacidad de alcanzar los logros pueblerinos a que se aspire.

En ese sentido, los organizadores del llamado “Movimiento Verde”, de reciente creación en Dominicana, con objetivos definidos claramente en principio: el combate a la corrupción, como la impunidad, flagelos con carácter generalizados en esta nación, una  iniciativa que ha tenido un crecimiento incuestionable  a lo interno del país, y amplia expresión fehaciente a nivel internacional, dondequiera que residan ciudadanos de aquí, tienen que ir trabajando en la búsqueda de alguien, que más aglutine y compacte cada vez, la formación social de que se trata.

Es obvio que, cuánto se persiga en el orden de lo planteado, solo puede ser logrado en cantidad razonable, en un mañana no lejano, aunque se pueda empezar ahora, desde la primera magistratura del Estado, a través de las ejecuciones certeras que desde allí se emprendan, con el respaldo pueblerino requerido.

Por consiguiente, es hacia esa meta que debe ir todo ese gran “Movimiento Verde”, in crescendo, que se viene perfilando en la actualidad como apolítico –  nada, ni nadie en el fondo lo es -, y solo ostentándose desde el mismo un fuerte reclamo social en favor del bienestar futuro de este pueblo, como la intención de sacar del poder, y enjuiciar, a toda esta partidocracia corrupta que nos rige desde hace ya bastante tiempo.

Ahora, ¿cómo se puede lograr esa hazaña, sin la instauración de una nueva forma de gobierno, y una entidad representativa que lo sustente, presidido por alguien apto, y con amplia conciencia ciudadana? ¡La respuesta es obvia! Buscando los votos necesarios a través de las urnas. ¿Cuál otra forma segura habría? ¡Difícil! ¿Verdad?

Luego, concluida toda demostración callejera de protesta que lleva a cabo el precitado “Movimiento Verde”, tanto aquí como en el extranjero, hay que definir las acciones con que debe proseguirse mientras tanto, en el caso de que no se obtempere desde las instancias estatales violatorias de la Constitución de la República y las leyes del país; que las demostraciones del pueblo no hayan surtido los efectos esperados.

En ese tenor, ¡proceden las que sean, para obligar! Primero, pacíficas se debe decir. O, coger los “jierros”, para exigir por la fuerza, de ser necesario, en un segundo intento, como tantos opinan ya. ¡Y es que, esto no puede continuar de la manera en que viene desde hace años! Los políticos se lo robarán todo; nada dejarán para las próximas generaciones; solo un país endeudado hasta la coronilla, e hipotecada su soberanía.

Pero, además, se impone desde ya el ir buscando el candidato ideal para que ocupe, con el respaldo de dicho conglomerado social, en rebeldía hoy, la presidencia de la nación; y, eso no puede ser con la ausencia de un partido político, debido al sistema democrático-representativo que rige, se debe reiterar.

Respetando criterios, incluido el de un connotado politólogo de la República, no creemos que la expresión del “Movimiento Verde” sea una simple “coyuntura social del momento en que vive el país”, que al parecer él entiende, como una condición algo impropia para una formación grupal de ese tipo.

Sí la concebimos tal una gran oportunidad para lograr las enmiendas a que se aspira; y, como muestra irrefutable de saturación plena, por lo que ha venido ocurriendo durante las últimas décadas, sin que nadie en realidad les haya puesto el frente a los flagelos de que se trata, tan enraizados aquí desde hace décadas. Esa es una “fiera” decisión hacia el combate de los males de referencia, lacerantes en grado sumo para la sociedad local.

Tampoco, que “si en el futuro decidiera formar un partido, estaría destinado a fracasar”. ¿Por qué en realidad? ¡Todo depende la forma en que se haga! Evidentemente, hay que excluir del Movimiento a todos los infiltrados trepadores conocidos, que han estado dando la cara, y que andan en sus búsquedas, tal ha sido siempre el estilo. Como se podrá comprender, este asunto no es solo para el presente, sino de consolidación complementaria futura también. Por ello, se debe proyectar hacia el mañana.

La concepción de no crear una organización de ese tipo, única forma más viable para lograr lo propuesto, dado el sistema que rige para conformar gobiernos en el país, por medio de las urnas, desde donde todo se puede, claro está, luce como algo aéreo. Parece no estar bien sopesada la opinión a que se hizo referencia, y que reseñó el periódico “El Día”, en su edición de fecha 27-6-17, página 8.

Quizás la parte más difícil sería, el obtener un candidato idóneo a ofertar, en vista de la gran escasez de personas con condiciones de líderes que se verifica entre nosotros; pues, los que hay son jefes de grupos más bien, tintados con el color de los partidos tradicionales en el ruedo nacional. Pero, puede aparecer uno potencial fuera de esos entornos. ¡A buscarlo por tanto!

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