INTRANT, ¿qué hacer con las esquinas bloqueadas por choferes desaprensivos?

Editorial

Más que vergonzantes se reportan esos escenarios desastrosos que se verifican en algunas intersecciones callejeras de la capital dominicana, donde choferes de guaguas y carros públicos detienen sin ningún reparo sus vehículos, para montar y recoger pasajeros, hasta que a ellos “les salga de los forros”, como dice un refrán popular, mientras detrás de los mismos se registran inmensos taponamientos de automóviles, a los que se les impide el poder  continuar transitando, sin pensarse en la urgencia por llegar que puedan tener esos conductores varados.

Mientras tanto, a esos “animales con ropa” al frente de un volante, se les puede observar extasiados en sus asientos, muy quitados de bulla, y a veces hasta oyendo música, como queriendo decir: “a mí que me importa; que se esperen todos esos pendejos que vienen detrás”.

Y, sin embargo, los agentes de la cuestionada Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), cuando suelen estar por los alrededores, son incapaces siquiera de llamarles la atención a esos “ejemplares ciudadanos”, que se encuentran entre los pilares principales del desorden y la anarquía en el tráfico vehicular del país.

En esta República, para tantos de ciudadanos bananeros aún, se requiere imponer drásticas medidas dentro de ese sector choferil, para que un sinnúmero de personas, incluidos los visitantes extranjeros, que también se expresan sobre el particular, no se sigan llevando la impresión de que en este país no hay autoridad; que todo anda manga por hombro; que cada cual puede hacer cuánto le venga en gana, y no pasa nada.

Además, ese mayúsculo desorden que aquí se ve en el tráfico vehicular, y no solo a nivel del servicio público de pasajeros, sino también de los usuarios privados, en vehículos livianos y pesados, constituye una evidencia persuasiva bastante clara de cómo anda esta nación en sentido general.

Sería un buen estreno operativo para el INTRANT, como nuevo organismo regulador ahora dispuesto, para combatir ese gran flagelo local, y los desafueros conexos, interponer sus buenos oficios, a los fines de que las esquinas de nuestras calles y avenidas nunca sean bloqueadas por inescrupulosos choferes de carros públicos y guaguas, solo por el hecho de detenerse a montar y recoger pasajeros.

Muy buen lugar para comprobación de lo expresado, es la angosta intersección de avenidas Isabel Aguiar, con entrada a Las Palmas, en el sector de Herrera. Eso da más que asco y vergüenza. ¡Qué giren una visita por el área algunos inspectores que se designen, para que observen y reporten!

 

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