“Hasta la belleza cansa”. ¡Corrupción e impunidad rebosan la copa en Dominicana!

Por: Rolando Fernandez

La verdad es que, al ritmo que van desarrollándose los actos de corrupción en este país, y se preserva su hermana inseparable, la impunidad; se formulan acusaciones bastante serias y documentadas;  se desarrollan protestas populares en contra, que se dejan sentir con ahínco; ese flujo de las informaciones relativas que trascienden, procedentes del exterior, que se hace cada vez mayor; como, la disposición judicial que se viene evidenciando en relación con algunos casos denunciados de robos al erario público nuestro, podrían hacer que las cosas comiencen a cambiar en esta nación, con respecto a esos flagelos tan lacerantes, y el tratamiento de estilo que se acostumbra

El cansancio respectivo se está dejando sentir en la población generalizada, como en algunos sectores influyentes dentro de la misma, en correspondencia con el sentido de la frase parcial que encabeza. ¡La gente está “jarta” ya! Y, ojalá que se continúe con los aprestos de carácter enmendatorio que se vienen encaminando.

En el tenor de lo expresado, esa decisión condenatoria en contra del exalcalde de San Cristóbal, señor Raúl Mondesí, emanada de los jueces del Primer Tribunal Colegiado de aquella provincia, presidido por la magistrada Biulkis Milanés, según ha reseñado la prensa local, podría ser el inicio en firme de comenzar a pasarles facturas a todas estos enganchados a políticos, que solo van a los cargos públicos a satisfacer sus apetencias personales, como de los grupos respaldantes.

Rogar entonces, porque cosas como esa no se queden en el intento del hacer; que no sea una escaramuza más de la justicia dominicana para entretener, ante la presión social desbordante, dado los tantos casos de corrupción de mayor envergadura que se tienen en carpeta, a los cuales no se les quiere meter la mano; que se han puesto en el olvido, en razón del nivel de los turpenes políticos que hay envueltos en tales desfalcos contra las finanzas públicas.

Ahora, en el caso del también exjugador de Grandes Ligas, enganchado a político tras su retiro del Baseball, lo que llama un poco la atención es la aparente lenidad expresa, cuando se repara en el contenido de la sentencia evacuada, en términos de las penalizaciones dispuestas, frente a la cuantía del cometido desfalco de que se le acusa – malversar más de RD$300 millones en la dirección del cabildo que ocupó.

Una multa por RD$60 millones. Y, con los RD$240 millones restantes, como de seguro el dinero adicional, ¿qué pasó?; ¿se le deja para disfrute?  Además, se le impuso prisión por ocho (8) años de cárcel, que pasan rápido, o a mitad cumplida se queda libre. ¡Va en coche este inculpado, ya condenado!  Claro, peor hubiese sido un descargo judicial, como los alegres acostumbrados.

Preciso es apuntar que, ahora de inmediato comenzarán las apelaciones, los pataleos, y los shows de los abogados, para tratar de eliminar el fallo, o al menos disminuir las penas, por lo que las mismas pudieran quedar no significando la gran cosa en realidad ante los hechos supuestamente cometidos, al término definitivo del proceso.

Aunque mucha gente está pensando en que esa es otra pantalla entretenedora más del oficialismo, cabe reiterar, es indudable que algo del castigo habrá de quedar como precedente, y que la referida decisión puede motivar y abrir caminos expeditos para los demás gruesos expedientes de corrupción que se mantienen intocables en el país, verbigracia: Odebrecht, ISOES, Aviones Tucanos, entre otros.

Pues, si aquí se continúa evadiendo judicialmente el espinoso sendero de la corrupción estatal y la impunidad, es el pueblo mismo, debido al hartazgo fehaciente que viene expresando, que se constituirá en un amplio tribunal, y va a juzgar, como a dictar severas condenas, en contra de todos estos ladrones de cuello blanco que se gasta este país.

Finalmente, se hace necesario decir en opiniones de este tipo, que cuando algún político desaprensivo del país sea acusado de malversación de fondos públicos, u otro actos inmorales ante los tribunales de la República, y se logre sea dictada una sentencia condenatoria, dentro de los mandatos que se estipulen en la misma, se debe incluir la incautación de todos los dineros robados en términos líquidos, y el despojo de los bienes muebles o inmuebles adquiridos a partir de iguales actos dolosos, con cuartos del Estado nacional, como lección severa en su contra. No dejarle nada para disfrute a posteriori, y que los demás se puedan ver en ese espejo vergonzoso.

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