¡Qué proyectazo!, “Ciudad Mujer”, en Dominicana

Por: Rolando Fernandez

La verdad es que, en este país se ven cosas, cositas y “cosotas”, como dice el pueblo. Cualquier pensante medio se haría la amplia pregunta, ¿y cómo es posible que, en un presupuesto público, con el ardid embaucador de estilo, deficitario, como justificación para seguir cogiendo cuartos prestados, que se usarían como “cobertores” de los recursos faltantes, se esté incluyendo un proyecto como ese, con una inversión de RD$1,138 millones, según fuera publicado, que se puede considerar a todas luces, como más politiquero que otra cosa?

Claro, es obvio que, una iniciativa de esa naturaleza tiene que ser impulsada por una mujer, defensora del feminismo a ultranza, según es lo que se aprecia, y con aspiraciones políticas, en el orden de alcanzar alguna vez la primera magistratura del Estado nacional, la vicepresidenta de la República.

Además, ese debe ser otro de los enlatados importados transculturizantes, que hacen blanco en algunas ONGs locales; que reciben coro promotor allí; como, la complacencia procurada en ciertas autoridades nuestras.

Las narices de los organismos internacionales de financiamiento tienen que andar rondando por ahí también – mercado para la colocación de recursos financieros -.  Se dijo que la obra cuenta con la asesoría técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y obvio inferir, que prestará los cuartos en adición. “¡Qué bien, más deuda!, ¿A cambio de qué?

Como es lógico suponer, esta acción constructora está recibiendo el espaldarazo de lugar, por parte de otra que se entiende como de las promotoras en Dominicana de la nueva corriente de pensamiento – liberación femenina -, la envalentonada fundadora y primera presidente de la Asociación Dominicana de Mujeres Empresarias (ADME), Mildred Josefina de Sánchez Noble, por cuyos rasgos faciales (fisiognómica), algunas características de jefatura, o mando, egotismo, etc., se pueden deducir.

Según ella, “representa una importante iniciativa que contribuirá al empoderamiento de las mujeres dominicanas”. Y agregó, “Ciudad Mujer reunirá en un solo lugar todos los servicios que requieren las féminas para su desarrollo, como son salud sexual y reproductiva, empoderamiento económico, asistencia legal, apoyo en caso de violencia de género, cuidado infantil, capacitación y empoderamiento económico para mejorar sus condiciones de vida”. ¡Cuánto subjetivismo, y demagogias que se desbordan! (Véase: periódico “HOY”, edición del 28-9-17, página 1E).

Se supone entonces que, todas las instituciones estatales que se tienen en el país, creadas para cumplir con muchos de esos propósitos, y en capacidad de hacerlo, si no fuera por la falta de voluntad política, y que solo son usadas como “huacales” para reciprocar con los compañeros del partido, van a desaparecer ipso facto, tan pronto se concretice la realización de la referida ciudad; verbigracia, el “dichoso” Ministerio de la Mujer. ¿Qué se hace desde allí? ¡Nada!

Esa “fabulosa” idea, tan chocante frente a una sociedad con marcadas precariedades apremiantes, en términos de servicios públicos imprescindibles, entre otras carencias, se parece bastante, en parte, a la de construir la “Ciudad Juan Bosch”, que denota fines politiqueros más bien, y de favorecer a algunas empresas amigas dentro de ese sector.

¡Ay!, si el gran maestro, el viejo cascarrabias querido por tantos, pudiera ver y aquilatar muchas de las cosas que allí se han hecho, utilizando su nombre para promocionar aspiraciones políticas, y no para servir al pueblo, como era su concepción dentro del marco de ese ejercicio. Probablemente, faltarían jueces y cárceles en este país.

Y, por qué ese invento desde la vicepresidencia de la República, no va dirigido a construir una gran “ciudad modelo”, para asistir allí a todos los orates (locos) que deambulan por nuestras calles y avenidas, pernoctando debajo de los puentes peatonales, escarbando después desperdicios en zafacones para algo poder comer, aunque los servicios que se proporcionen tengan que variar un poco, para estar de acuerdo con tales condiciones y necesidades.

También a los niños y ancianos desvalidos, que en cantidad muy significativa se tienen aquí, y que obligados se ven a tener que estar pidiendo dineros y favores a través de los periódicos, cuando requieren de recursos para costear tratamientos médicos, medicinas y los alimentos especiales que demandan. Allí todo se les podría tratar de proporcionar a esos desheredados de la fortuna entre los dominicanos, con requerimientos generalizados cada vez más fehacientes-

Pero, ocurre que, como esos en su mayoría no votan, no se repara en ellos, ni por humanidad. El asunto es hacer proselitismo político; y, en el caso que nos ocupa, con las alienadas feministas actuales, y cuántas nuevas se puedan arrastrar hacia esa mal asimilada corriente de pensamiento.

Claro, también se contempla en esos casos, el agenciase recursos frescos a través del algún empréstito gordo que se suscriba con el exterior, para continuar el alegre despilfarro acostumbrado, a cargo de los políticos que se gasta el país.

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