Sin perspectiva alguna de mejoría social

Editorial

Miradas y Oidos

Un choque de “trenes” sin sentido alguno, que no sean las conveniencias personalizadas, como aquellas de los grupos tendenciados que representan los dos caciques morados del momento, los vagones agregados, que solo apoyan a cambio de reciprocidad a posteriori.

¿Para qué las primarias abiertas o cerradas?, temática del momento, si cuánto se pueda desprender de cualesquiera de las dos modalidades en nada habrá de beneficiar al país. ¡Sí a los contendores propugnantes!

Esa es la gran pregunta que debe hacerse todo pensante dominicano; mientras, los tarados continúan entreteniéndose con el nuevo espectáculo partidarista-congresual, con el que en definitiva solo persigue desviar la atención de la sociedad, respecto de las problemáticas terribles y acuciantes que le golpean de forma recurrente, y sobre las que nada han hecho para resolver, tanto el gobernante que en la actualidad dirige, como el que aspira a retornar al poder.

Es bastante previsible que, de esas dos estrategias personalizadas, creadoras del considerado nudo de la discordia entre las huestes moradas, y cuya definición se pretende plasmar en uno de los articulados que habrán de conformar la tan cacareada Ley de Partidos Políticos, ahora sometida a comisión de estudios, por decisión de los seudo diputados de la República, como salida salomónica, en relación con el tranque presentado, solamente la oficialista reportará lo apetecido, en razón de la membresía identificada con el poder en dicha Cámara Legislativa.

Ahora, que el presidente de los dominicanos a partir de agosto del 2020, sea uno, o el otro, incluso que pertenezca a la aparente oposición política local, nada va a cambiar para este pueblo, ya que todos cuántos aspiran a dirigir los destinos nacionales, hasta el presente, están cortados con las mismas tijeras.

Son delegados, casi sin excepción, de poderosos intereses económicos, tanto locales, como extranjeros también, en el marco de la seudo democracia representativa que rige entre nosotros, como de los tentáculos que caracterizan el modelo económico capitalista explotador: el neoliberalismo avasallante.

El mejor Congreso decisorio, en el tenor de lo que se trata, para resolver los problemas económicos, políticos y sociales que abaten a la nación dominicana, tiene que ser el mismo pueblo, empoderándose, y promoviendo con ahínco los cambios que urgen aquí; concienciándose sobre lo que en realidad es toda esta laya de los políticos nacionales; demagogos hasta más no poder, y patrañosos.

 

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