¿Sorpresa, educación dominicana deficiente? ¡Jamás!

Por: Rolando Fernandez

Un titular de primera plana, como ese que aparece en el periódico “Diario Libre”, edición de fecha 5-5-18, “La tanda extendida no avanza aprendizajes y docentes deben mejorar”, sustentado en el Informe de la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad  (IDEC), en que se incluyen algunas recomendaciones correctivas pertinentes, no debe sorprender a nadie con acceso a las aulas en este país; y menos, a los experimentados dentro del área, que son verdaderos funcionarios, y profesores académicos, apolíticos, por demás.

De más es sabido que, los mandamases locales (políticos y empresarios poderosos), lo que menos les interesa es eficientizar la educación en este país; y menos, las labores que desarrollan los protagonistas principales en ejercicio dentro del sector, aquellos que componen el personal docente.

Las grandes mayorías nacionales entienden que, hacer eficiente la educación en Dominicana, significaría correr el riesgo de que la gente comience a concienciarse, y que no permita que los políticos desaprensivos y corruptos del patio, con el concurso de sus “canchanchanes”, algunos  representantes del ámbito económico gravitante, le siga cogiendo como conejillo de Indias, para continuar haciendo sus fechorías, llevando a cabo los desmanes dañosos acostumbrados.

Además, todo pensante entre nosotros sabe que, eso de la “Jornada Escolar Extendida”, como la llamada “Revolución Educativa”; al igual que, la misma creación de la “República Digital”, no son más que estrategias politiqueras, embaucadoras por demás (parte de la posverdad), para promover la actual gestión oficial gobernante, con miras a una eventual reelección presidencial; como, el hacer provecho de esas iniciativas, en pañales, para gestar grandes negocios en favor de los máximos representantes dentro del área de la educación, como de los padrinos que de ordinario solventan, o cubren, campañas electorales aquí.

Que en esta nación no se está en capacidad de llevar a feliz término acciones de naturalezas tales, debido a la falta de preparación que se verifica, en el sentido del apoyo logístico exigible, incluyendo las instalaciones físicas requeridas, como los recursos humanos necesarios, que aseguren efectivos resultados.

Y, menos sería la aspiración de éxitos, procurándose una adhesión casi estricta a determinados paradigmas importados, que no están acordes con la idiosincrasia de los dominicanos; aunque, se estén promoviendo desde algunas cajas de resonancia internas, de esas denominadas ONGs, que reciben subvenciones monetarias desde el exterior.

Entonces, la aseveración de referencia no puede generar sorpresa alguna, vale reiterar. Sí permite comprobar las presunciones que siempre se han tenido en el orden de lo tratado, politiquería, como negocios en gran escala presupuestados; y, más aún después que, por la presión social ejercida, se lograra la asignación estatal del 4% del PIB para el área de la educación en este país.

Ante esa friolera de cuartos, de inmediato un gran segmento del sector empresarial local – mejor muestra “EDUCA” -, y personajes destacados dentro del ruedo político nacional, mostraron un inusitado interés por la actividad educativa nuestra; claro, buscando cada uno de esos, más bien, el poder administrar los jugosos recursos financieros que se recibirían a partir de la conquista malograda, por los intereses diversos evidenciados.

¿Qué es lo que ha habido a posteriori? Construcción de escuelas a granel, sin profesores, como tampoco los equipos necesarios, a costos escandalosos, y con vicios de fabricación bastante notables, según ha trascendido hasta la opinión pública; y, negocios hasta más no poder, con los efectos asociados a la enseñanza: uniformes, mochilas, libros, butacas, mascotas, etc. Y, por supuesto, los comestibles para los alumnos durante su estadía en los centros educativos públicos (tanda extendida).

Pero, después eso de aprendizaje por la referida nueva modalidad de asistencia introducida, como de mejoras docentes, constituyen un sueño. De ahí que se esté planteando la necesidad de repensar el modelo educativo vigente, entre otras medidas que se entienden de lugar.

Obviamente, es algo que se debe hacer, y agregar al ideal formato a que se arribe, la despolitización cabal del sistema que ya se requiere, comenzando por los que dirijan desde el Ministerio correspondiente que encabeza.

Lo que sí luce como una opinión algo descabellada, es que el 4% del PIB resulte “insuficiente para seguir aumentando los servicios educativos y no educativo” – ¿cuáles?  -, cuando se tiene bastante a la vista lo poco realmente benficioso que se ha hecho con la asignación actual, como los acres cuestionamientos que se vienen externando desde la generalidad que ejerce dentro del sector, exceptuando el funcionariado político designado, claro está.

En virtud de lo expresado, ¿sorpresa? ¡Ninguna!

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