Esperar por ahora en Dominicana, es lo mejor

Por: Rolando Fernandez

Sentarse en las gradas a observar el “juego político-económico-social” que se viene llevando a efecto en los terrenos de esta República, solo en pos de estar atento, y percatarse de lo que pueda ocurrir en el corto o mediano plazo, producto de las tantas desaprensiones en los órdenes antes citados, por parte de los actores gravitantes en este país, ¡es lo mejor de momento!; lo más atinado por lo que puede  inclinarse cualquier ciudadano, desesperanzado, plagado de pesimismo, y sintiéndose impotente cada vez para actuar en contra, a los fines de no seguir martirizándose más.

En ese tenor, es previsible que, el estar cifrándose esperanzas de enmiendas, o mejoras, en base a meras manifestaciones callejeras hoy, marchas, y demás intentos de demostración, en términos del descontento pueblerino existente, no son más que vanas ilusiones, casi semejantes a sueños de la vida onírica, imposibles siempre de lograr, en la mayoría de los casos.

De más es sabido que, en ese tipo de eventos, participa también una gran parte de los mismos corruptos y políticos del patio, que fungen en el presente como pseudo oposición al gobierno de turno, vestidos al igual que de ordinario, como mansos corderos, y que, en su mayoría, han venido desfalcando desde hace años las arcas del Estado nacional. Por tanto, ¡es de ingenuos el dejarse confundir!

Penosa, la realidad fehaciente que se vive en este pueblo, sin que verdad nadie intente defenderlo como es debido; con una sociedad “podrida hasta el tuétano”, tal se dice; degenerada por completo; como, penetrada culturalmente desde el exterior, con la aquiescencia, porque les beneficia, de los poderes regentes a lo interno de la nación; y, colmada para más no pedir, de una connotada corrupción estatal, impunidad judicial, e inseguridad ciudadana por doquier, entre otras cosas.

Además, sin contar con Poderes Estatales independientes, contrario a lo que debe ser, en el marco de un sistema democrático representativo; actuando las tres instancias correspondientes, al unísono, bajo una misma bandería política; en innegable maridaje, para provechos propios de sus componentes, como de los grupos patrocinadores de campañas electorales.

Y, para colmo, en adición, con el concurso de gran parte de una prensa local cómplice, pagada obviamente; al igual que de otros medios de comunicación de masa, sirviendo de empresas publicitarias, y bocinas loadoras de las demagogias, y propagandas politiqueras de estilo, en todas partes del país.

Con un panorama así por delante, la “automarginación”, como es lo que advierte, de muchos de los hombres valerosos que aún quedan en este este país, con sólidos sentimientos patrios, y que sufren en carne propia los tantos desmanes innegables que laceran aquí la paz pública, ¡no es censurable!, ya que se sienten con las manos atadas, y sin el respaldo de una población que esté dispuesta a empoderarse, y exigir los correctivos de lugar ante los mandamases presentes, ¡cómo se debe hacer!

Es una actitud esa, que se reporta tal la más procedente por el momento, frente a las imposibilidades ciudadanas que, en términos generales se verifican, y un poder gubernamental que se considera omnímodo, e imbatible, revestido de toda potestad.

Así lo será la misma, hasta tanto se den las condiciones apropiadas, para emprender las acciones combativas que ya se imponen, respecto de lo que en verdad se tiene que producir en Dominicana, para cambiarle el lamentable derrotero incierto hacia el cual está siendo conducida la nación, por parte de todos estos políticos desaprensivos de nuevo cuño; y, que se entiende tendrá que ser con hechos un poco fuertes; contundentes, si es necesario,

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