¡Cuán lamentable resulta!

Editorial

¡Cuán lamentable resulta!

¡Por lo que se está viendo acontecer en el ámbito político local, matizado con tantas actuaciones desaprensivas, y tozudas por demás, procedentes de los máximos representantes dentro de ese ruedo, todo luce indicar que el sistema de partidos en Dominicana, está muy próximo a colapsar por completo.

Acabarán por llevárselo de encuentro todos estos avaros de poder, como los arribistas que aúpan a lo seudo líderes que más se destacan, y que más bien son jefes de grupos apandillados, entre los cuales, muy poco sabe la mayoría, el costo que representó aquella conquista republicana, para los hombres de valor y la juventud de entonces. Claro, también esos últimos, van en busca de prebendas compensatorias.

Pero, además están incluidos en el pastel que se aspira degustar, los paganinis que solventan las campañas electorales, capitaneados por los sectores empresariales poderosos, como hegemónicos aquí; que no lo hacen gratuitamente, sino a cambio de las reciprocidades a posteriori que se estilan. Por esos buitres con cuartos, es que en realidad la ciudadanía dominicana sufraga en cada ocasión electiva, teniendo luego esos, la representación fiel de los que logran alcanzar el poder político local.

Es el mismo escenario que desde hace años se viene presentando en el país; con el que, es innegable, se están dando pasos agigantados hacia la instauración de un régimen de fuerza, que venga como una especie de MESIAS, a resolver y reordenar institucionalmente la República.

Claro, se trataría de un sistema de gobierno que encabece un dictador con una mentalidad avanzada; que le duela este pueblo; y, que esté dispuesto a defender la soberanía nacional; como, a promover la seguridad ciudadana.

Mucha gente está pensando así entre los nacionales del país, que solo están esperando una brecha factible para ofrecer su respaldo al cambio. Y, por supuesto, que se anulen los negocios llamados partidos políticos, que ya en nada representan a la sociedad nacional. ¡Sí, a sus cabecillas, cómplices coristas, y a sectores poderosos empresariales!

¡Cuán lamentable resulta!, después de cuánto se hiciera, y la sangre derramada, para instaurar gobiernos democráticos en Dominicana. Pero, de lo que no ha servido, hay que intentar salir.

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