Choque entre carros: “cepillo” (Volkswagen) y Lada

Rolando Fernandez

Aunque hoy se muevan en limosinas, jeepetas, carros blindados, aviones y helicópteros, ayer las circunstancias eran otras, que por supuesto, obligaban a montarse en vehículos de pobres: los utilitarios, de menor consumo de combustible, y piezas baratas; verbigracia, los que son señalados más arriba. Eran los preferidos de los “capitanes” actuales de las “huestes moradas” que se tienen aquí.

Evidentemente, en aquel entonces, los peledeístas, que son los más representativos del cambio de vida súbito, hacia arriba, que se verifica entre la clase política local, no habían saboreado las mieles de gobierno alguno, lo cual les hacía abrazar comportamientos humildes a todo dar, de gratos recuerdos para la población, y que indiscutiblemente atraían a la juventud nuestra, principalmente. ¡Los famosos cursillos de preparación política – círculos de estudios – que se ofrecían a la sazón, se convirtieron en fuertes imanes hacia aquel grupo!

Sin embargo, en la actualidad los escenarios son otros, pincelados de arribistas, busca de ellos, e ignorantes de los principios que allí prevalecían.  Los considerados “caciques”, principalmente, dentro de la organización morada, como sus adeptos más connotados, se pelean por el poder, en razón de los frutos que el mismo proporciona, dejándose ver allí actitudes personificadas deleznables, en grado máximo.

Para esos tiempos de esperanzadores cambios políticos y sociales en el país, a partir de la incursión en el ruedo del nuevo grupo, aquella entidad estaba de arrancada; y, como era obvio, no se podía proporcionar nada a sus miembros cabecera, en términos económicos. ¡No había fondos para hacerlo!

Por tanto, para poder satisfacer las necesidades de ese tipo, como las demás concernientes al modus operandi de la entidad, recientemente formada, se recurría de ordinario a invitar a su disminuida base-masa, a colectar fondos, usando alcancías en las equinas; procurar aportes directos de los simpatizantes; como, a vender boletos para rifas de objetos diversos.  Si había que andar en chancletas, no era problema, se hacía. ¡Qué época aquella, hoy olvidada por completo!

Claro, después que comenzaran a administrar la finca llamada República Dominicana – los más sobresalientes -, y que ellos entendieron le fuera legada por sus antecesores, las cosas vinieron cambiando de la noche a la mañana, como reza el dicho popular; y, no solo para ellos, sino, además, para los componentes de los grupos respaldantes.

¡Se olvidaron de los vehículos utilitarios!; de los que eran preferidos otrora. También, de aquellos que, en estos mismos momentos, aparecerían para ser usados. ¡Y quién le recuerda hoy a esa gente aquellas marcas, como “buques insignias de apariencias!, en términos de honestidad y humildad, vale complementar la exclamación. Es capaz de escupirle la cara al que ose hacerlo.

Ya todos son ricos, y poderosos empresarios, que miran al común de las bases con las “rabizas de los ojos”, ignorándole sin contemplación. Solo cuentan los de abajo, como tontos útiles, para los procesos electorales; que sufraguen de nuevo en su favor, y nadas más. Las llamadas “reservas” son exigidas, y se aplican, injustamente, sin importar que en principio sea, una actitud burlona hacia los otros.

Es por ello que, hoy las cosas son tan distintas a lo interno de la organización creadas por el gran maestro Juan Bosch, en la que ya solo se busca el alzarse con el poder, los que se creen allí “predestinados”, sin importarles el ir o no, a servir al pueblo, ideal que trató de inculcar con ahínco, el connotado mentor y fundador de la entidad.

Eso, conjuntamente con la recomendación de nunca adherirse ningún miembro a la práctica seguida por otros, aquella de las llamadas tendencias separatistas en el seno de los partidos, que nada más contribuyen a fomentar los intereses particulares, y a crear reciprocidades obligatorias cuando se está en el gobierno.

Los inobservantes presentes de aquellas valiosas directrices, que fueran trazadas por único líder, con reconocimiento de todos a lo interno de la organización, solo quieren ellos “seguir subidos en el palo”; dándose la buena vida; viviendo bien; haciendo cuánto les venga en gana, y revestidos de impunidad. ¡Más bueno que es así!, como siempre expresaría una amiga nuestra.

De ahí las confrontaciones y “pulseos” desmedidos que se verifican entre partidarios de un mismo color – morado -. Las penurias por las que   atraviesa la sociedad local muy poco importan a esos magnates. ¡El asunto es lo nuestro, y nada más!

Evidentemente, están llegando a un extremo, donde al parecer la noche ha comenzado a oscurecer, poniéndose más negra cada vez, como indicio de que pronto amanecerá, según dice el mensaje del dicho aquel.

¡Ojalá que así sea! Pues, de un tiempo a la fecha, hasta los organismos internos de la entidad han dejado de funcionar, como mandos de dirección debidos, lo cual es mucho decir. Y, es evidente que, las ronchas producidas, malquerencias, atropellos y zancadillas entre miembros connotados, difícilmente se puedan subsanar en lo adelante. ¡Hay heridas muy profundas hechas ya!

Son de tal magnitud las angurrias, y deseos particulares de estar dirigiendo los destinos de la República, que ahora se tiene que recurrir a comisiones creadas al margen de aquellos, para dirimir los conflictos que se producen con regularidad; y, buscar posibles salidas salomónicas para resolver las crisis provocadas, según las recomendaciones que se hacen,

¡Se sugiere comisión de notables para mediar en los problemas del PLD! Esa es la última práctica puesta en vigencia. ¡Ay mamacita! ¿Qué estará ocurriendo con las osamentas del maestro en su tumba?

Ante esa panorámica tan deleznable, es muy probable entonces, el que   muchos de todos estos desaprensivos políticos de nuevo cuño, enquistados dentro de dicha organización, que por demás han depredado el país, y que vienen torpedeando el sistema de partidos en Dominicana con sus actitudes, tengan que ir preparando sus equipajes para la partida, del poder, y quizás hasta de la nación, mal acompañados.

 

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