¿Por qué ella sí, y otros no?

Rolando Fernandez

¡Ya ese material no viene, sería una respuesta a priori!, como de ordinario ocurre. No obstante, constituye la pregunta que encabeza, la interrogante que muchos enjundiosos se harían, al reflexionar con respecto al contenido de la reseña periodística que fuera publicada en el periódico “Listín Diario”, edición de fecha 2-7-19, página 8,  sobre la vida de nuestra María Cristina Camilo, maestra, e icono innegable de la locución nacional, como  actriz por demás, en ocasión de cumplir los 100 años de edad, y aún continuar laborando, aunque, con las limitaciones obvias que impone el tiempo de subsistencia física ya transcurrido.

Es muy posible que, siendo desconocedores por completo de la verdadera esencia de los seres humanos todos, como de los propósitos de la especie sobre el planeta Tierra, algunos atribuyan las ocurrencias de ese tipo, a casualidades, no muy recurrentes de común. ¡Pues no, son causales!

Y es que, se ignora que cada corriente de vida cursada por los hombres (general) en el plano físico, obedece a un prediseño, en el que se incluye: una misión de carácter divino que cumplir; porción de karma maduro (acumulado) asignada que conquistar; hechos y circunstancias a verificarse; como, los entornos familiares y sociales que favorezcan los cumplimientos debidos.

Además, están definidos en ese, los dones, talentos, carismas, etc., personales, que se otorgan; al igual que, las estructuras: física, mental, y emocional aptas.  Claro, se enmarca la subsistencia en el plano de la materia densa, cronológicamente hablando. Todo es predispuesto de antemano; con durabilidad hasta un día y momento, en que el viaje de regreso hacia el plano espiritual se debe producir.

A partir de lo expresado por ella a la periodista Wanda Méndez, se infiere cuál ha sido su manera de pensar y proceder durante sus años existenciales; como, las actitudes que le han caracterizado; y que, ponen en evidencia lo que podría llamarse, nivel de evolución alcanzado ya por la entidad espiritual (Alma) que encarna su cuerpo físico.

Además, también hay un aspecto muy importante que destacar con relación a esa prestante dama, según lo que ella manifestó: “comenzó a trabajar la locución sin tener estudios previos, solo con una buena dicción”, aunque luego los cursara Eso denota ser una vocación con que nació, y que aún le permite ejercer.

En otro orden, aunque asociados ambos aspectos, al decir, “Yo trabajo y no trabajo porque es una distracción”, refiriéndose en parte a las labores sociales que realiza en favor de los envejecientes (orientaciones sobre salud, cómo conservarla, derechos y obligaciones), pone en evidencia “dones humanitarios” concedidos que lleva a la  práctica, lo que a la vez confirma parcialmente que, “lo único que ha hecho es dar amor, por lo cual ha recibido lo mismo”:

Devota de Jesús, con fe, tal ella revelara, e hizo del amor hacia Este su norte. Le ha emulando, como es lo que debe ser, siendo esa una divina concepción, a nivel humano, que innegablemente reporta bendiciones. Y, se entiende, como obvio, que ha venido manifestando el mismo “amor incondicional” del Padre Supremo, que Aquel expresara durante su ministerio terrenal.

Preciso es decir que, cuando se cumple con las misiones que se traen al plano terrenal; y, se da el uso debido a los dones, o talentos que se proporcionan a las Almas, espíritus encarnados, las corrientes de vida en curso, son factibles de extensión cronológica, para provechos de oportunidad en términos evolutivos.  ¡Así lo dicen los que saben!

Finalmente, procede destacar que, cuando se hace el trabajo, en correspondencia con lo destinado a realizar terrenalmente, las actividades que se llevan a cabo se convierten en distracciones, debido a lo cual, los desgastes físicos y mentales se reportan menores, lo que contribuye, como se infiere, a aumentar las subsistencias físicas de las personas.

Por todo lo expuesto con anterioridad, reiteramos que, el caso de doña María Cristina Camilo, aquí tratado, como podrían ser otros, no es casual, sino causal.

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